¿Existe relación entre la enfermedad periodontal y las enfermedades cardiovasculares?

Hoy en día las enfermedades cardiovasculares constituyen una de las causas más frecuentes de mortalidad en nuestro país.

La cardiopatía isquémica, constituida por la angina de pecho o el infarto de miocardio, tan presentes en nuestro día a día, son patologías que suelen producirse como consecuencia de un reducción del flujo sanguíneo a la pared del corazón. Su manifestación anatomopatológica habitual es la placa de ateroma. Esta placa puede sufrir erosiones o roturas, que ponen en contacto los componentes del interior de la misma con la sangre circulante.

A día de hoy sabemos que la presencia de fenómenos inflamatorios activos es uno de los factores que intervienen en la rotura de la placa de ateroma, facilitando la acumulación de células inflamatorias en la zona.

¿Qué es la enfermedad periodontal?

La enfermedad periodontal es un proceso crónico, que resulta de la acción de bacterias con capacidad para generar respuestas inmunes en el sujeto, y por tanto, de inducir la liberación de mediadores de la inflamación que podrían difundirse a distancia, a través del torrente sanguíneo, produciendo efectos sistémicos.

Además existe la teoría de que la destrucción epitelial que existe debido a la enfermedad periodontal puede contribuir de la misma manera al paso de las bacterias periodontopatógenas al torrente sanguíneo, produciéndose otro tipo de patologías del sistema cardiovascular como pueden ser fiebre reumática, endocarditis bacteriana y distintas valvulopatías.

Por tanto, el punto de trabajo ahora mismo es determinar si la periodontitis puede ser, no tanto un factor etiológico, sino más bien un factor de riesgo que contribuya a padecer este tipo de patología cardiovascular, al igual que lo son la hipertensión, la hipercolesterolemia e incluso el tabaco.

Aún así la evidencia no es suficiente como para establecer una clara relación y considerar la periodontitis como un factor de riesgo independiente. Además, no podemos concluir si las asociaciones establecidas son de tipo causal o si existen factores reales comunes. Está claro que ambas pueden tener factores causales comunes que pueden relacionarse con el estilo de vida, y que podemos educar a nuestros pacientes en hábitos saludables, pero es difícil poder decir si la periodontitis y los ACV se favorecen entre sí, o son enfermedades que coinciden en un mismo sujeto como manifestaciones de alteraciones orgánicas comunes.

Ambas patologías forman parte de un mismo concepto en el que factores vinculados al estilo de vida, como puede ser el descuido de la salud, están asociados a ellas.

Así, parece razonable pensar que el mantenimiento de la salud periodontal no tenga que ir directamente dirigido solo al mantenimiento de la salud bucodental, sino que deberemos tener en cuenta su implicación sistémica. También sería aconsejable que los protocolos de prevención de las patologías cardiovasculares incluyeran el cuidado bucal entre sus recomendaciones.

Pensemos que, la odontología no solo puede ayudarnos a tener una bonita sonrisa, si no a tener un bonito corazón.